Category: QUÍMICA

Thomas Andrews y la magia de los gases líquidos

Elementos químicos, temperatura, presión… son los juguetes de los químicos. Cuando juntamos en la misma habitación (normalmente un laboratorio) a sustancias químicas con químicos que tienen la posibilidad de jugar con temperaturas y presiones, ocurren cosas muy interesantes. Tanto, que algunas de ellas tienen aplicaciones en nuestro día a día que ni podíamos imaginar. En este caso, los juguetes eran los llamados “gases permanentes”: oxígeno, nitrógeno e hidrógeno. Había más de estos gases permanentes, pero estos son los más representativos. Y el que jugaba era el físico-químico irlandés Thomas Andrews (1813-1885)

Hallan moléculas quirales en el espacio.

Miren sus manos: son iguales, pero distintas. Si ponemos una sobre la otra, no coinciden. Podemos decir que la mano derecha es la imagen especular de la izquierda. Esto mismo ocurre con algunas moléculas que encontramos en la naturaleza: existen moléculas que pueden ser diestras (dextrógiras) o zurdas (levógiras). Cumplen con una propiedad que se denomina quiralidad: poseen una estructura idéntica, pero son opuestas y no se pueden superponer.

Hablando del metano…

El metano es inodoro y eso significa que uno podría estar en una habitación llena de este gas y no se daría cuenta hasta que, por razones obvias, notara que se asfixia al faltar oxígeno. Eso, si no es un fumador empedernido y enciende una cerilla. En este último caso, aunque ese gesto con el fósforo fuera lo último que hiciera, sí podría comprender que la habitación contiene una gran cantidad de metano, antes de expirar.

Los cuatro nuevos elementos de la tabla periodica

Para algunos (los que no la entienden), la química es pura magia. Para otros (los que la entienden) es una ciencia en sí misma. Y para algunos otros (los que la entienden mejor), no es más que una parte de la física. De estas palabras se deduce en que lado de la filosofía de la química estoy.

El zumo de limón

¿Quién no ha sentido cierto temor al coger una lata de comida envasada o un simple refresco y encontrarse con combinaciones de letras y números extraños? Desde el E-330 y el E-338 al E-150d, pasando por el E-952, E-950 y E-951. Son sólo algunos de los numerosos ejemplos que un consumidor puede encontrar en casi cualquier bote de comida preparada, refresco o envase que contenga algún alimento.