CVSO30: El Sistema Solar más extremo

cvso30_systemHasta 1995 sólo teníamos conocimiento de la existencia de un sistema solar en todo el universo: el nuestro. El descubrimiento ese mismo año de 51Pegasi b, el primer exoplaneta, fue el inicio de una era de descubrimientos apasionantes en el mundo de la astronomía planetaria. Con el paso del tiempo hemos ido mejorando nuestra tecnología, los métodos de búsqueda y los aparatos con los que buscamos. Hemos pasado de encontrar sólo exoplanetas tipo Júpiter pegados a su estrella “Hot Júpiters” o Júpiters Calientes a encontrar exoplanetas tipo tierra y, con el tiempo, seremos capaces de encontrar exoplanetas con satélites. Soy de los que piensan (y no somos pocos) que nuestra luna ha jugado un papel fundamental en el desarrollo de la vida inteligente en el planeta Tierra. Me gustaría encontrar lunas en otros planetas fuera de nuestro sistema solar.

Ahora que nuestra tecnología nos lo permite, estamos descubriendo la variedad de sistemas solares que hay a nuestro alrededor. En algunos casos, esta variedad resulta sorprendente, aunque pensándolo bien, con centenares de miles de millones de estrellas en nuestra galaxia y aunque sólo unas pocas decenas de miles sean “estudiables” desde nuestra posición, es suficiente como para que las leyes de la probabilidad trabajen a destajo y practicamente sea posible cualquier combinación planeta-estrella que se nos ocurra. El caso de CVS0 30 es extraordinariamente peculiar como veremos a continuación, pero no deja de sorprenderme el hecho de que hayamos encontrado un sistema solar como este y no nos planteemos que quizá el nuestro pueda tener también características similares y, lo que es más extraordinario, no lo sepamos aún sencillamente por la dificultad de encontrar los actores implicados.

CVSO 30 se caracteriza por tener planetas a distancias extremas. De momento sólo somos conscientes de que este sistema solar tenga dos planetas, uno orbitando a tan sólo 1,2 millones de km de la estrella, CVSO 30b, descubierto en 2012 (recordemos que Mercurio orbita a 58 millones de km); y otro planeta descubierto recientemente, CVSO 30c, orbitando a 660 Unidades Astronómicas. Si recordamos que una Unidad Astronómica representa la distancia Tierra-Sol, unos 150 millones de km, nos hacemos una idea de cuan lejos está CVS0 30c de su estrella. CVSO 30b tarda once horas en dar una vuelta a la estrella, mientras que CVSO 30c, siguiendo también las leyes de Kepler, tarda la friolera de 27.000 años en hacerlo.

Averiguar como ambos planetas han llegado a esta situación tan extrema no es tarea fácil. Probablemente nunca lo sepamos con certeza. Pero esta situación es lo suficientemente interesante como para que formulemos hipótesis. Y quizás, la que tenga más puntos a favor, tiene que ver con interacciones gravitacionales entre estos dos objetos y puede que alguno más, que causara la dispersión que estamos observando ahora mismo. Por otra parte, el hecho de haber descubierto a CVSO 30c, supone todo un logro. Si analizamos los distintos métodos de detección de exoplanetas (ver artículo y perdón por la auto-cita), ninguno de estos métodos es muy útil para detectar un objeto a 660 unidades astronómicas de su estrella. De modo que este exoplaneta es uno de los (hasta la fecha) sesenta planetas descubierto por método directo: es decir, viendo literalmente el planeta.

Para poder confirmar que el pequeño punto que aparece en las imágenes tomadas de la estrella CVSO es un exoplaneta ha hecho falta una campaña de observación internacional en la que han intervenido los telescopios Keck (Hawaii), VLT (Chile) y Calar Alto (España). Recordemos que el telescopio Hispano-Alemán de Calar Alto tiene un espejo de 2,2 metros. Y digo “pequeño punto” por la distancia, ya que ambos planetas, el que orbita junto a la estrella y el alejado poseen masas 4 veces superiores a las de nuestro Júpiter. Son señores planetas. Que ambos tengan masa similar es un dato más en cuanto a la rareza de la situación de ambos.

Otro dato curioso de este sistema tiene que ver con la estrella en sí, con CVSO. Nuestro sol tiene aproximadamente 5.000 millones de años. CVSO apenas tiene 2,5 millones de años. Esto no es extraño en sí: cuando miramos al universo observable nos encontramos con estrellas de prácticamente todas las edades que la física que conocemos permite. Lo curioso es que una estrella tan joven tenga ya planetas orbitándola y con esta disparidad en distancia, además. Nos preguntamos cómo es posible que una estrella tan joven haya podido formar planetas tan rápido.

Un misterio más que alimenta la curiosidad de los que, con mucha paciencia, intentamos descubrir el universo que nos rodea.

Escucha la emisión de radio