Un paseo por Yebes: visita al CAY, el Centro Astronómico de Yebes.

ARIES XXI, cortesía CAY

ARIES XXI, cortesía CAY

 

El Centro Astronómico de Yebes es una Gran Instalación Científica. Esto no es sólo una nomenclatura sin más. Tiene sus implicaciones. Por ejemplo, Gran Instalación Científica, hace referencia a que se trata de una instalación única en España, con un coste de inversión y mantenimiento relativamente grande con respecto al presupuesto de Investigación y Desarrollo y con una importancia estratégica para la investigación y desarrollo tecnológico tal que justifica por ello su propia existencia y su disponibilidad al colectivo de investigadores y a la sociedad en su conjunto.

Y según nos vamos acercando al Centro, a través de una carreterita estrecha y algo enrevesada, entre matojos y vegetación propia del bosque mediterráneo, lo primero que destaca es la antena de 40 metros, Aries XXI. Visible a ratos desde mucho antes de llegar a la localidad de Yebes, según las piruetas de la carretera que nos trae desde Guadalajara, la perdemos definitivamente en las cercanías de la localidad, para resurgir poco después en mitad del trayecto de tres kilómetros aproximadamente que separa el Centro Astronómico del pueblo de Yebes.

Y al atravesar la puerta del recinto, nos embarcamos en un viaje a las estrellas en plena naturaleza. Entre encinas, nos topamos con el Aula Taller y su Pabellón Divulgativo, donde alumnos de institutos y público en general recibirán un pequeño curso de introducción a la astronomía y podrán hacer uso del planetario hinchable. También, dependiendo del día, recibirán formación para una de las prácticas más demandadas por el público asistente: la escuela de cohetes. Se trata de que los propios alumnos y público en general, reciban las instrucciones precisas para la fabricación de cohetes de agua que serán lanzados con cuenta atrás incluida por los propios alumnos, descubriendo uno de los principios fundamentales de la física: el principio de acción/reacción.El aula de astronomía surge de un convenio de colaboración entre el ayuntamiento y el Ministerio de Fomento, a través del Instituto Geográfico Nacional. En la página web “http://astro.aytoyebes.es” se pueden hacer reservas tanto por parte del profesorado de institutos para llevar a sus alumnos (entre diario), como del público en general (los sábados) para visitar las instalaciones.

El Aula de Astronomía cuenta con un pequeño radiotelescopio denominado SPIDER, con la idea de permitir a los visitantes operar un radiotelescopio real (el acceso a ARIES XXI está restringido a personal técnico e investigador) y conocer todas las funcionalidades de este tipo de instrumentos astronómicos. SPIDER destaca al lado del edificio del aula, desde donde es controlado. Pero, sin duda, cuando nos acercamos a SPIDER, lo que nos llamará la atención será ARIES XXI. A poco más de 200 metros de distancia, su poderosa antena de 40 metros de diámetro destaca por encima de los árboles y matorrales. Resulta curiosa la compenetración armónica entre la naturaleza y la más alta tecnología.

La visita al Centro incluye una explicación del uso que se da a ARIES XXI. La antena no sólo se utiliza para realizar investigación en radioastronomía. También tiene su utilidad para el Instituto Geográfico Nacional, ya que tanto ARIES XXI como la antena de 12 metros conocida como Jorge Juan, en honor a Jorge Juan de Santacilia, se utiliza en técnicas de VLBI: Very Large Baseline Interferometry, o interferometría de larga base. Estas técnicas, grosso modo, consisten en la observación de objetos tan lejanos como los cuasars desde distintas antenas, en distintos lugares del mundo, lo cual permite, con el paso del tiempo, comprobar la distancia en milímetros que se han movido las antenas entre sí. Los cuasars son objetos tan lejanos que se consideran fijos, por lo que las diferencias en las fases de las ondas de radio que se reciben de los mismos se deben únicamente a la deriva de las antenas al estar construidas sobre la corteza terrestre, inmersa en los movimientos de deriva globales y también a los movimientos locales. Aunque es cierto que en mi última estancia en el CAY, ARIES XXI tenía el 100% de su tiempo útil en investigación astronómica y se estaba calibrando Jorge Juan para VLBI.

Desde Aries XXI, nos fijaremos en dos objetos que nos llamarán poderosamente la atención. Uno es la cúpula del astrógrafo doble, un telescopio que podremos visitar, subiendo la escalera de caracol hasta llegar al telescopio. Veremos el taburete de madera donde se sentaban los astrónomos y también los lugares del telescopio donde se situaban las placas fotográficas, ya que este astrógrafo servía para la detección de asteroides y cometas. Yebes 4661 es un cuerpo del cinturón de asteroides descubierto el 17 de noviembre de 1982 desde este astrógrafo por Miguel de Pascual Martínez. Abajo, en la sala, podremos observar los libros con las anotaciones de las órbitas y posiciones celestes de todos los objetos catalogados por astrónomos de la época, para descartar objetos ya catalogados. También podremos comprobar la técnica para la detección, consistente en situar las fotografías una detrás de otra y pasarlas a gran velocidad como si de una película de cine se tratara: las estrellas fijas quedarán inamovibles, mientras que los cuerpos cercanos y rápidos describirán un movimiento apreciable respecto a ese fondo de estrellas. Es la misma técnica utilizada por Clide Tombaugh para el descubrimiento de Plutón.

El segundo de los objetos que nos llamarán la atención será el radomo, la cúpula protectora del primer radiotelescopio instalado en España a finales de los años setenta. Se permite a los visitantes entrar dentro del radomo y ver la antena, los detectores, la sala de control con multitud de ordenadores de los años 80, osciloscopios para analizar las señales y demás material sacado de otra época. El radomo, transparente para las ondas de radio, permitía proteger la antena de las inclemencias del tiempo. Aunque ya no esté en uso, merece mucho la pena poder disfrutar de la visita a la pieza que inauguró la radioastronomía en España. Una ciencia llena de éxitos y en la que nuestro país está a la vanguardia tanto en materiales como en capital humano.

No me puedo olvidar del pabellón de gravimetría. Aunque no se permite la entrada, su apariencia de bunker llama la atención desde el exterior. Dentro del pabellón se encuentra el gravímetro, un dispositivo que sirve para medir la fuerza de gravedad y que ha permitido al Instituto Geográfico Nacional analizar la fuerza gravitatoria en toda España. Los gravímetros son útiles en la búsqueda de petróleo, minerales, sismología y geodesia.

La visita suele terminar al pie de Jorge Juan, la antena de 12 metros más moderna del complejo, dedicada a geofísica y pieza clave de la red del programa RAEGE, que incluye antenas de Yebes, Tenerife e Islas Azores y que busca el desarrollo de un sistema VGOS, VLBI Geodetic Observing System, para determinar la deriva continental.